Elon Musk: Una lección de negocios del hombre que abrirá el camino a Marte
8febrero

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Elon Musk: Una lección de negocios del hombre que abrirá el camino a Marte

Elon Musk (Pretoria 1971) está permanentemente en los titulares por sus negocios disruptivos. Desde crear un automóvil eléctrico económicamente viable, el Tesla Roadster, pasando por un lanzallamas para enfrentar el Apocalipsis Zombie, con el fin de recaudar fondos para su startup The Boring Company, que tiene como objetivo acabar con el tráfico de las grandes ciudades a través de túneles.

Esta semana, ha vuelto a ser noticia por su empresa de cohetes Space X y el lanzamiento del Falcon Heavy, el cohete más potente en la hisitoria de la exploración espacial, que en este momento se dirige a la órbita marciana en un viaje de 11 meses que dejará uno de sus Roadster girando alrededor del plante rojo con “Startman“, un maniquí vestido con traje espacial, como piloto simbólico.

 

Negocios interconectados

 

El que los negocios de pesos pesados como Musk estén relacionados entre sí no es nada nuevo. Sin embargo, la manera en como el sudafricano utiliza el valor de sí mismo como figura mediática y luego de sus productos es impresionante.

Su lanzallamas, que en realidad es más un suplete con un diseño llamativo, fue concebido para ayudar a financiar The Boring Company. Con un precio de salida de $500 vendió 20,000 unidades en las primeras 24 horas luego de ser anunciado en la cuenta de Instagram del empresario.

Ahora, uno de sus automóviles eléctricos -convertible rojo, para hacerlo más llamativo- se dirige a la órbita de Marte para probar la efectividad del Falcon Heavy, de los motores impulsores reusables como futuro de la exploración espacial y, por supuesto, como la mayor y más impactante publicidad de un automóvil en toda la historia.

 

Una apuesta de 55 millones de dólares

 

En su más reciente aventura, si bien no la más mediática, Elon Musk ha firmado un acuerdo de todo o nada con Tesla para seguir al frente de la compañía durante los próximos 10 años. El valor de mercado de Tesla debe sobrepasar los 100.000 millones de dólares para 2028. De hacerlo, Musk recibirá 55 millones de dólares, cifra que se incrementarán según qué tan por encima de esta cifra cierre el 2028. De lo contrario, aunque se quede en 99.000 millones, no recibirá nada.

La estructura del contrato, explica la Harvard Business Review, no es muy distinta a la de otros ejecutivos. A Musk se le da un paquete estándar de acciones por rendimiento. Se le otorgan participaciones de su propia empresa y la cantidad de acciones que recibe depende de si alcanza ciertos objetivos de rendimiento y del valor, ingresos y beneficios de Tesla.

Dado que el valor potencial de Tesla es sustancial, tiene sentido que se le den objetivos muy altos a Musk. Mientras que 55.000 millones de dólares para un director general sería una cantidad ofensiva para cualquier empresa que no sea de las más grandes, y afectaría a los accionistas y otras partes interesadas, en el caso de Tesla solo sucederá si se convierte en una empresa de 650.000 millones de dólares. Si esto ocurre, Musk habrá hecho crecer la empresa muchísimo, creando una empresa destacada que proporciona coches eléctricos a las masas y miles de trabajos. Su trozo del pastel (igual que el de clientes y trabajadores) habrá crecido. En resumen, al haberle dado acciones a largo plazo, Musk pensará y actuará como un propietario a largo plazo.

 

 

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