¡El CV ha muerto! Cómo seleccionar a tus colaboradores en el siglo XXI

La manera en como contrataban a nuestros padres, y probablemente a muchos de nosotros, consistía en revisar el curriculum vitae (CV), para tomar una decisión en función de la formación y experiencia laboral, haciendo énfasis en esto último. Sin embargo, desde finales del siglo XX se sabe por investigaciones realizadas en el campo de los recursos humanos que la experiencia previa es uno de los indicadores más débiles para proyectar el éxito laboral futuro.

En su artículo para la revista Inc., Melanie Curtin explica cómo ha cambiado el proceso de selección en grandes compañías como Accenture, Tesla y LinkedIn, gracias a combinar la neurociencia con la tecnología de Inteligencia Artificial. Esto no solo les permite determinar cuáles son los candidatos más aptos, sino las probabilidades de éxito en el cargo de cada uno de ellos.

 

CV vs. IA

La autora explica que estas y otras compañías trabajan con Pymetrics, una compañía que ha sintetizado lo que solía ser un proceso académico de cuatro horas para evaluar las capacidades cognitivas y emocionales de una persona en un juego de 30 minutos.

En ese transcurso de tiempo, los candidatos completan tareas cerebrales (como acertijos o cuestionarios), cuyos resultados son analizados por la Inteligencia Artificial para medir la capacidad de resolución de problemas de la persona, su capacidad para realizar múltiples tareas e incluso el nivel de altruismo.

La mayor fortaleza de este sistema es que la probabilidad de éxito del candidato se calcula contrastando sus resultados con los de aquellos empleados de la compañía que están considerados como los mejores. Este criterio resulta el de mayor pertinencia para valorar aspectos como su capacidad de adaptarse a la dinámica de trabajo existente y abrazar la filosofía de la empresa .

 

 

El entusiasmo, «hambre» y creatividad

En otro perfil, los fundadores de starups tecnológicas como Pat Murray le dan mayor peso al entusiasmo y la determinación. Aquellas personas que tienen «hambre» y están dispuestas a trabajar duro por sobresalir y cambiar las cosas son las que impulsan negocios de este perfil.

Compañías como CSC Generation están desarrollando su propio sosftware -en la misma línea de Pymetrics– pero en base a preguntas clave, como quién pago la educación universitaria del candidato, que ayudan a medir su nivel de autonomía, organización y postergación de la recompensa.

 

Bien sea utilizando la tecnología, entrevistas cruzadas y cuestinarios, lo cierto es que la forma de reclutar y mantener el talento está cambiando; por eso, nuestro compromiso está en buscar la manera de ver más allá del CV y seleccionar a aquellos que nos ayudarán a transformar el mundo.

 

Puedes leer el artículo original de Melanie Curtin AQUÍ

Productividad en la oficina: La regla del 52-17

Cada día, al llegar a la oficina y con el primer café de la mañana, comenzamos una batalla que se extiende hasta el último minuto de la jornada y que tiene un claro propósito: cumplir con la mayor cantidad de tareas antes que el reloj marque la hora de salida. No importa a lo que nos dediquemos, estamos en una lucha constante con un claro objetivo: la productividad.

La mayoría de nosotros lo resuelve pasando 8, 9 e incluso 10 horas al día frente a la computadora, a veces incluso sin tomarnos una pausa para el almuerzo. Sin embargo, y tal como lo demuestra un estudio de la organización letona Draugiem Group cuyos resultados publica esta semana BBC Mundo, lo hemos estado haciendo mal.

 

La productividad se favorece con las pausas

El estudio explica que seguir jornadas maratónicas no tiene ningún impacto positivo en nuestra productividad. Al contrario, puede incidir negativamente en nuestra velocidad de respuesta e incluso en la toma de decisiones. En su lugar, una jornada que incluye pausas programadas y una planificación estructurada en cuanto al desarrollo de las tareas es la receta idónea.

El estudio propone seguir la regla del 52-17, que básicamente significa trabajar con máxima dedicación 52 minutos y descansar 17. Esta propuesta se respalda en razones cognitivas y fisológicas.  Por un lado, el cerebro humano no está preparado para estar concentrado en la misma tarea por ocho horas seguidas. Por otro, no es bueno para el cuerpo estar ocho horas sentado en una silla.

 

Minutos de tomate

Otra dinámica de trabajo centrada en tiempo de concentración/tiempo de descanso es la técnica del tomate. Propuesta por el consultor italiano, Francesco Cirillo, consiste en la idea de trabajar 25 minutos y descansar cinco. Lleva ese curioso nombre, porque al momento de proponerla utilizaba un reloj de cocina con forma de tomate.

A pesar de sus detractores, quienes argumentan la imposibilidad de aplicarlo a distintas profesiones donde tomar una pausa no es opción, esta técnica tiene claros beneficios. Desde un punto de vista médico, el horario flexible ha mostrado un impacto positivo en la vista, la espalda, la circulación sanguínea y los niveles de estrés.

En cualquier caso, lo más importante es que sea 52/17, 25/5 o una nueva distribuición del tiempo, cada uno de nosotros evalúe si dinámica de trabajo y encuentre el adecuado equilibrio entre períodos de concentración absoluta en la tarea y pausas que tanto física como mentalmente nos ayudarán a ser cada día más productivos.

La oficina: Una extensión de tu imagen profesional

El tamaño de las organizaciones y su dinámica de trabajo está cambiando a un ritmo cada vez más vertiginoso. Del teletrabajo, o trabajar desde casa, a alternar entre sedes de la misma empresa; de estar en un edificio corporativo hasta el café de la esquina. En el siglo XXI, la oficina adquiere muchas y muy distintas formas. Cada una repercute en nuestra imagen profesional.

Cómo nos vemos a nosotros mismos, qué vínculo desarrollamos con los objetivos y cuál es la importancia que nos atribuye la organización. También, la imagen que los otros se hacen de nosotros y de la posición que ocupamos. Trátese de colegas, equipo de trabajo o clientes.

La experta en marca personal, imagen y comunicación estratégica Helga Knoderer, señala que el espacio llega a tener igual importancia que la selección que hagamos sobre nuestro equipo directo (talento, calidad de liderazgo, ejecución) o el trato y respuesta de nuestro asistente a clientes internos y externos, equipo de trabajo, así como a jefes.

 

La imagen profesional también está en nuestra manera de habitar ese espacio

Como señala la autora en su escrito para Forbes México, así como los artículos que tienes, dicen mucho de ti, de quién eres y en qué te fijas. Por ejemplo, si tienes fotos de tu familia, ¿son visibles a todos o no? ¿Tu vida personal es personal o en realidad pública? ¿Es tu familia un trofeo?; si cuelgas los premios y diplomas, ¿qué tanto estás diciendo que te importa el reconcimiento a través de ellos o necesitas comprobar tu capacidad y habilidad?; si hay libros, son de adorno o de consulta, o para qué los tienes?; ¿Qué tantos papeles, documentos y en general artículos tienes sobre el escritorio, o inclusive en el piso? ¿Es tu oficina un espacio de trabajo, un espacio social, para almacenar o un museo?

En general un espacio personal habla de cómo está nuestra mente. ¿Está el espacio saturado de cosas? ¿Está ordenado sin importar la cantidad de cosas? ¿Hay pocas cosas, pero significativas? Debemos hacernos este cuestionamiento, según Knoderer, con la intención de ver al interior y entender el mensaje que mandamos al exterior con ciertos apegos reflejados en nuestra oficina. En consecuencia, ajustar de acuerdo a lo que queremos proyectar.

Lo anterior aplica inclusive si eres de los que trabaja desde un café, ¿qué tantas cosas llevas al café a trabajar?, y ¿cómo está organizado el dispositivo desde el que trabajas?

En cualquier caso, concluye, debemos asegurarnos que nuestra oficina tenga buena iluminación, esté acondicionada para fomentar la comunicación, y nos ayude a sumar a nuestra imagen profesional.

 

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Diversidad como herramienta de innovación para tu negocio

Desde hace ya tiempo se habla de la importancia de la diversidad dentro de las empresas, respondiendo a un problema de equidad y de inclusión, algo tan necesario para lograr una sociedad y un mundo mejores.  Sin embargo, un estudio que acaba de publicar la Harvard Business Review también demostró que la diversidad es un impulsor decisivo de la innovación y el rendimiento.

La investigación fue desarrollada en 1,700 empresas de ocho países (EE. UU., Francia, Alemania, China, Brasil, India, Suiza y Austria), tomando en consideración además una variedad de industrias y compañías de diferentes tamaños para examinar la diversidad en puestos directivos -medida con respecto al sexo, la edad, origen nacional, trayectoria profesional, antecedentes en la industria y educación.

Rocío Lorenzo, socia en la oficina de Múnich del Boston Consulting Group, y Martin Reeves, socio principal de Boston Consulting Group, además de director del Instituto BCG Henderson y coautor de ‘Your Strategy Needs a Strategy’, fueron los encargados de liderar esta iniciativa y presentar sus resultados.

 

Diversidad en números

Los resultados de Lorenzo y Reeves fueron contundentes: había una relación estadísticamente significativa entre la diversidad y los resultados de innovación en todos los países examinados. De hecho, las empresas con una diversidad total superior al promedio, medido como el promedio de seis dimensiones (migración, industria, carrera, género, educación, edad), tuvieron un 19% más de ingresos por innovación y un 9% de mayores puntos de márgenes de media.

Esto sugiere que la misma representa una oportunidad tangible y un importante potencial de crecimiento para la mayoría de las empresas. En total, la presencia de estos factores habilitantes vale hasta el 12,9% de los ingresos por innovación. Pese a ello, cuando analizaron las condiciones propicias para la diversidad, incluidas las prácticas de empleo equitativo (como la igualdad salarial), el liderazgo participativo, el apoyo de la alta dirección para la diversidad y las prácticas de comunicación abierta, menos del 40% de las empresas las utilizaba, lo que supone que esta oportunidad está siendo desperdiciada por la mayoría de las empresas.

 

Multiplicidad de factores

Disgregando los indicadores, los autores determinaron que los ingresos de innovación podrían aumentar en un 1% al enriquecer la diversidad del equipo de gestión, 1,5% con respecto al origen nacional, 2% con respecto al origen de la industria, 2,5% con respecto al género y 3% con respecto a los gerentes con diferentes trayectorias profesionales. Con mayores aumentos en más dimensiones, el potencial de levantamiento total podría ser aún más significativo.

Por ello, concluyeron que el secreto para hacer que funcione es aplicar el concepto en varios niveles; abordando diversas dimensiones de la diversidad y estando abierto a diversas rutas para lograr el éxito. Por supuesto, las correlaciones que observaron, aclaran, no garantizan que la diversidad humana impulse la innovación. Su poder aún necesita ser desbloqueado con prácticas habilitantes, como un ambiente de trabajo no hostil, una cultura inclusiva y en donde las diversas ideas resultantes de una diversidad en antecedentes sean libres de competir.

 

Lee el artículo orginal aqui.

Espacios compartidos para el bienestar en el trabajo

La transformación digital y la denominada economía «gig» han hecho que cada vez más personas trabajen a distancia parcial o totalmente. En este escenario, se suelen enfatizar los beneficios que el así llamado teletrabajo tiene, desde el tiempo ahorrado al evitar el tráfico, pasando por la falta de tiempo muertos por no estar sujetos a un horario de ingreso y salida, hasta el crecimiento personal producto de trabajar desde espacios familiares.

Sin embargo, no se habla lo suficiente sobre los problemas de salud ocasionados por trabajar desde casa, asociados en la mayoría de los estudios al aislamiento y la soledad, pues se pierde la interacción humana y la dinámica social que sí se tiene en los espacios de oficina.

Según Vivek Murthy, el Director General de Salud Pública de Estados Unidos, el número cada vez mayor de trabajadores en remoto y de la economía gig es clave en la expansión de la «epidemia de soledad«. Murthy también señala que la soledad es mucho más que un problema social; también es un problema de salud «asociado con una reducción en la esperanza de vida similar a la causada por fumar 15 cigarrillos al día e incluso mayor que la asociada con la obesidad».

 

Centros de Negocios y Coworking como espacios saludables

 

Tal como lo señala Steve King, para la Harvard Business Review, los Centros de Negocios y Coworking pueden mejorar significativamente este panorama, no sólo porque reducen el factor de aislamiento, al interactuar con profesionales de distintos perfiles y empresas, sino además porque contribuye positivamente a fortalecer sus redes de contacto, como fuente de referencias profesionales y comerciales y, por supuesto, tener un mayor compromiso con la organización en la que se encuentra.

Múltiples estudios confirman este hecho. Por ejemplo, los investigadores de la Universidad de Michigan (EE. UU.) descubrieron que los usuarios de espacios de trabajo compartido registran niveles mucho más altos de «crecimiento» que los empleados tradicionales. Este trabajo muestra que una de las causas son los aspectos comunitarios de los espacios de cotrabajo, que permiten a los miembros socializar e interactuar con otros usuarios. Otro estudio, Coworking Spaces: A Source of Social Support for Independent Professionals, señala que la razón principal es que la mayoría de los usuarios trabajan en espacios compartidos por las interacciones sociales.

En nuestra sociedad, cada vez más personas se enfrentan al aislamiento y la soledad asociados con el teletrabajo y cada vez trabajan por su cuenta durante más tiempo. De acuerdo a la publicación especializda Gallup, a pesar de algunos ejemplos destacados de empresas que se alejan del teletrabajo, la cantidad de empleados corporativos que trabajan a distancia continúa creciendo. Los datos de Gallup muestran que el 43% de los empleados estadounidenses trabajan de forma remota al menos una parte del tiempo, frente al 39% en 2012. Gallup también apunta que las personas que trabajan a distancia «al menos parte del tiempo», pasan más horas trabajando. El número de trabajadores independientes (autónomos, consultores independientes, etc.) también está aumentando, y una gran parte realiza sus tareas de forma remota.

 

Bienestar para los trabajadores y para la empresa

 

Para las empresas, permitir y pagar a los empleados para que trabajen en espacios de coworking ofrece muchos beneficios. Además de reducir la soledad del trabajo remoto, los espacios de cotrabajo proporcionan una excelente infraestructura empresarial y tecnológica, fuertes oportunidades de networking y exposición a nuevas empresas, productos y servicios innovadores. Las compañías también tienen la ventaja de contar con trabajadores más felices, comprometidos y productivos.

Mira el artículo original de  Steve King aquí.

 

¡Revisa nuestros lugares de trabajo saludables!

Elon Musk: Una lección de negocios del hombre que abrirá el camino a Marte

Elon Musk (Pretoria 1971) está permanentemente en los titulares por sus negocios disruptivos. Desde crear un automóvil eléctrico económicamente viable, el Tesla Roadster, pasando por un lanzallamas para enfrentar el Apocalipsis Zombie, con el fin de recaudar fondos para su startup The Boring Company, que tiene como objetivo acabar con el tráfico de las grandes ciudades a través de túneles.

Esta semana, ha vuelto a ser noticia por su empresa de cohetes Space X y el lanzamiento del Falcon Heavy, el cohete más potente en la hisitoria de la exploración espacial, que en este momento se dirige a la órbita marciana en un viaje de 11 meses que dejará uno de sus Roadster girando alrededor del plante rojo con «Startman«, un maniquí vestido con traje espacial, como piloto simbólico.

 

Negocios interconectados

 

El que los negocios de pesos pesados como Musk estén relacionados entre sí no es nada nuevo. Sin embargo, la manera en como el sudafricano utiliza el valor de sí mismo como figura mediática y luego de sus productos es impresionante.

Su lanzallamas, que en realidad es más un suplete con un diseño llamativo, fue concebido para ayudar a financiar The Boring Company. Con un precio de salida de $500 vendió 20,000 unidades en las primeras 24 horas luego de ser anunciado en la cuenta de Instagram del empresario.

Ahora, uno de sus automóviles eléctricos -convertible rojo, para hacerlo más llamativo- se dirige a la órbita de Marte para probar la efectividad del Falcon Heavy, de los motores impulsores reusables como futuro de la exploración espacial y, por supuesto, como la mayor y más impactante publicidad de un automóvil en toda la historia.

 

Una apuesta de 55 millones de dólares

 

En su más reciente aventura, si bien no la más mediática, Elon Musk ha firmado un acuerdo de todo o nada con Tesla para seguir al frente de la compañía durante los próximos 10 años. El valor de mercado de Tesla debe sobrepasar los 100.000 millones de dólares para 2028. De hacerlo, Musk recibirá 55 millones de dólares, cifra que se incrementarán según qué tan por encima de esta cifra cierre el 2028. De lo contrario, aunque se quede en 99.000 millones, no recibirá nada.

La estructura del contrato, explica la Harvard Business Review, no es muy distinta a la de otros ejecutivos. A Musk se le da un paquete estándar de acciones por rendimiento. Se le otorgan participaciones de su propia empresa y la cantidad de acciones que recibe depende de si alcanza ciertos objetivos de rendimiento y del valor, ingresos y beneficios de Tesla.

Dado que el valor potencial de Tesla es sustancial, tiene sentido que se le den objetivos muy altos a Musk. Mientras que 55.000 millones de dólares para un director general sería una cantidad ofensiva para cualquier empresa que no sea de las más grandes, y afectaría a los accionistas y otras partes interesadas, en el caso de Tesla solo sucederá si se convierte en una empresa de 650.000 millones de dólares. Si esto ocurre, Musk habrá hecho crecer la empresa muchísimo, creando una empresa destacada que proporciona coches eléctricos a las masas y miles de trabajos. Su trozo del pastel (igual que el de clientes y trabajadores) habrá crecido. En resumen, al haberle dado acciones a largo plazo, Musk pensará y actuará como un propietario a largo plazo.

 

 

Star Wars: Negocios en una galaxia muy muy cercana

Ayer jueves, se estrenó en las salas de cine de nuestro país Star Wars: The last Jedi, la octava cinta de la saga galáctica que recupera a los personajes clásicos, como Luke Skywalker y su hermana Leia, para ponerlos en acción junto a la generación de relevo, encabezada por Rey, Finn y Poe Dameron.

Se trata de la octava cinta (sí, la octava) de la saga, sin contar spin-off estrenados (Rogue One) o proyectados (Solo). Además, el director de  Star Wars: The last Jedi, Rian Johnson, estará encargado de dirigir una nueva trilogía de la que aún no se saben detalles. Star Wars es un universo fascinante que ha dado para películas, libros, juegos, y por eso mismo es también una franquicia tan grande como The Supremacy, el destructor del líder supremo Snoke, cuyo valor actual es de $39,000 millones.

En su fin de semana de estreno, se espera que la cinta que trae de vuelta a Luke Skywalker recaude $440 millones. Hace dos años, en 2015, The Force Awakens impuso el récord de la película más taquillera del universo Star Wars, al recaudar $2,000 millones en todo el mundo.

En cuanto a los productos que se han ido generando alrededor de las cintas, la marca de juguetes Hasbro alcanzó ventas de $5,537 millones entre 1995 y 2011, con sus productos de Star Wars. Los 154 videojuegos lanzados hasta el momento por la franquicia, suman ingresos por $4,375 millones. Por su parte, la editorial Random House ha sumado $200 millones desde el lanzamiento del primer libro del llamado universo expandido.

Mientras muchos en todo el mundo nos sentimos desbordados por la emoción de esta nueva entrega y la expectativa de las aventuras venideras en una galaxia muy muy lejana, aquí y ahora, Star Wars es con mucho uno de los negocios de entretenimiento más rentable de las últimas décadas. The Force is strong in this one. Fuente: Fortune

 

Star Wars en números
Star Wars un negocio estelar
Star Wars un negocio estelar

 

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Desconectarse o fallar: Cómo dejar el trabajo en la oficina

Sabemos que nuestra productividad en el trabajo está íntimamente relacionada con la concentración que tenemos al desempeñar las tareas cotidianas e ir sacando la lista de pendientes. Pero también depende de que, con esa misma disciplina, nos desconectemos periódicamente.

Desconectarnos permite mirar los problemas desde otro ángulo, mirar con ojos frescos la situación y, lo más importante, evitar eso que el Doctor Art Markman llama «falso trabajo», sentarnos delante de un escritorio sin hacer nada en realidad.

Tomarnos unos días libres, llegar temprano a casa o viajar no resultan efectivos si estamos pensando constantemente en todo lo que tenemos por hacer, si  estamos respondiendo mails desde nuestro teléfono móvil o nos desvelamos al llegar a casa para terminar un proyecto.

Art Markman, profesor de psicología y marketing de la Universidad de Tejas en Austin (EE. UU.) y director fundador del programa Human Dimensions of Organizations, propone en su artículo para la Harvard Business Review combinar nuevos hábitos personales con lecciones de la terapia cognitivo-conductual para lograr esa ansiada desconexión:

 

Hay que centrarse en lo que se va a hacer, no en lo que se dejará de hacer

Muchas personas no logran cambiar su comportamiento porque se centran en lo que no van hacer en vez de en lo que SÍ que harán. Marcarse el objetivo (y cumplirlo) de no trabajar (ni pensar en el trabajo) fuera de la oficina o la jornada habitual comienza con la presunción de que se detendrá a sí mismo cada vez que sienta la tentación de hacer algo relacionado con el trabajo.

Las metas negativas como esta, en las que se destaca lo que uno dejará de hacer, tienden a fracasar por dos razones. La primera, las personas solo adquiren un hábito nuevo cuando lo practican (cuando realizan una acción), no cuando no lo hacen. Por tanto, no se puede crear un hábito a partir de evitar algo. La segunda, cuando uno define un objetivo en negativo (algo que no hará), debe permanecer siempre atento a su propio comportamiento. De lo contrario, terminará haciendo aquello que intenta evitar.

En su lugar, debe centrarse en lo que va a hacer en lugar de trabajar. Elabore un plan para su tiempo lejos del trabajo, ya sea una noche fuera de la oficina o unas vacaciones. Necesita un plan específico porque de lo contrario, volverá a sus viejos hábitos y, con ellos, al trabajo. El plan debe reflejar las actividades que va a realizar en lugar de trabajar.

 

Enfocar la rutina de trbajo en el espacio de oficina adecuado es clave
Enfocar la rutina de trbajo en el espacio de oficina adecuado es clave

 

Saber lidiar con los pensamientos invasivos

 

A veces, sin embargo, los pensamientos intrusivos sobre el trabajo pueden interrumpir su tiempo de asueto. En ese caso, querrá estar preparado para no seguir rumiando sobre el trabajo que está por venir. (Rumiar es una gran palabra, por cierto; se refiere a la manera en la que las vacas mastican la comida).

Existen dos formas de lidiar con los pensamientos invasivos. Una consiste en tener preparado un plan para ocupar su mente: leer una novela, completar un crucigrama, llamar a un amigo… No obstante, habrá momentos en los que algún aspecto el trabajo o relacionado con él le molestará de verdad. En ese caso, tenga un cuaderno a mano, programe un temporizador de diez minutos y anote lo que le molesta. En ocasiones, airear o compartir las preocupaciones ayuda más que intentar ocultarlas, sobre todo cuando se trata de aspectos que de verdad nos preocupan y no solo el agobio de pensar en lo que sigue pendiente.

 

 

Cambiar el entorno para apoyar las nuevas rutinas y desalentar las anteriores

 

Un fumador no deja un cartón de cigarrillos enorme en la despensa cuando intenta dejar de fumar. Del mismo modo, alguien que intenta establecer límites más saludables para su vida profesional no debe dejar su teléfono móvil y ordenador encendidos todo el tiempo.

Sí, sugiero que apague sus dispositivos. ¡Del todo! Una gran manera de evitar la tentación de trabajar fuera de la oficina es lograr que sea difícil hacerlo. Si tiene que encender el móvil para comprobarlo, puede que se lo piense dos veces antes de hacerlo.

También puede aprovechar el entorno para evitar pensar continuamente en el trabajo. Defina un espacio en casa que nunca utilizará para trabajar. Puede ser una habitación, pero también puede ser una sola esquina. Coloque una silla (o una estera o un cojín). Conviértalo en un lugar en el que solo hará cosas no relacionados con el trabajo, como leer y practicar yoga. Cuanto más lo asocie con ocio, más fácil le será utilizarlo para evitar los pensamientos sobre el trabajo.

Involucre a otras personas para que le ayuden a crear este espacio libre de trabajo. Pida a sus amigos y familiares que le ayuden a mantenerse alejado del trabajo. Dígales que pueden esconderle su teléfono (y no se enfade cuando lo hagan). Busque actividades que pueda hacer con ellos y que le impidan trabajar y pensar en el trabajo.

 

 

Desconectarse del trabajo de verdad… y ver cómo nada se derrumba

 

Incluso si llega a crear estos planes y un entorno propicio para llevarlos a cabo, aún tendrá que estar dispuesto a desconectar del trabajo por un período de tiempo. Eso puede provocar ansiedad. Después de todo, es posible que se pierda algún correo electrónico importante; algo podría salir mal, un trabajo importante podría malograse o ni siquiera llevarse a cabo.

Aquí es donde la terapia cognitivo-conductual puede ayudar. Según varios estudios, una buena forma de reducir la ansiedad es exponerse a la situación que nos aterra y, de forma gradual, aprender que en realidad no es tan terrible.

Si su problema es que siempre está preocupado por no leer a tiempo un correo electrónico importante, pase una noche sin comprobar su bandeja de entrada y asuma que todo lo que debe hacer sigue estando allí por la mañana. Luego, amplíe la cantidad de tiempo que no mira el correo electrónico. Intente pasar un día completo del fin de semana sin consultarlo. Entonces, <grito ahogado>, un fin de semana entero. Quizá descubra que muchas personas logran responder sus propias preguntas si que tenga que hacerlo usted de inmediato. Además de eso, volverá al trabajo con más energía y mejores ideas gracias a haberse tomado un tiempo libre.

 

Puedes leer el artículo completo aquí